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 El Diario de New York                                                                                                                                                                           Miércoles - Enero 9/16 - 2013

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OPINIÓN

EDITORIAL

CAMBIO DE ERA

 

Se puede percibir el cambio brusco que ha dado la ciudad de New York en los últimos cinco lustros desde los gobiernos anteriores al Alcalde John Lindsay (1921-2000). Quien vivió momentos históricos cuando el crimen organizado, la Mafia, y ese mundillo que lo rodeaba hacían de las suyas en la ciudad. Crazy Joe y su banda, las familias de los diferentes barrios, los muelles y los sindicatos. La industria con su magnitud generadora de empleo, Wall Street vendiendo ilusiones, la calle 42 (Times Square) otro epicentro de locura. Otra historia vivida.

El proceso de cambio se inició por esa época para llegar donde estamos, una ciudad enfocada en el turismo y en la atracción de los más ricos para que se vengan a vivir porque New York es la capital del mundo.

Todo proceso tiene sus cosas buenas y malas. Pero los procesos que se establecen, nacidos del laboratorio tienen muchas posibilidades que salir mal o de equivocarse. El producto final puede ser casi el esperado o muchas veces sale el fenómeno de Frankenstein como le está pasando a la ciudad.

Una ciudad que en una u otra forma se ha vuelto dependiente del turismo, donde sus lugareños se han reducido a una minoría, porque los hoteles están en todas partes y la carestía en todos los productos  se nota para el de aquí. Donde los supermercados la comida cuesta cifras elevadas y quienes pagan son quienes trabajan para las Naciones Unidas, estudiantes llegados de todos los confines del país y los adinerados que esconden sus fortunas en cientos de miles de apartamentos comprados con esos dineros obtenidos de miles de negocios durante los diferentes procesos evolutivos del mercado.

New York, nuestra ciudad, sigue de pie afrontando todo tipo de situaciones con un alcalde elegido tres veces y con una sociedad que ya no es la misma.

La experiencia del huracán Sandy nos ha dejado otra lección de ese trabajo de laboratorio que se ha hecho. Cientos de miles de personas perdieron hasta sus cimientos y sin posibilidad de un retorno. Porque ya el tiempo vivido se fue con el tsunami que arrasó con el esfuerzo hecho en décadas construyendo un hogar que en horas se deslizó calle abajo hasta llegar a las orillas del mar. Hoy no hay forma de sentarse al frente de la casa y mirar pasar los días como se pensó cuando se construía esa ilusión. Regresar a las ruinas pocos lo hacen, es mejor emprender el camino sin mirar a tras e iniciar una nueva vida donde no haya la posibilidad de otra catástrofe.

La historia de nuestra ciudad está llena de momentos fatales como gloriosos y eso es lo que sucede con toda gran ciudad. Atenas, Roma, Paris, Constantinopla y las que están floreciendo a la sombra de la experiencia de estas que ya crecieron y que alumbran por si solas.

El camino continua para las próximas generaciones que se verán avocada a valor el trabajo hecho. A revaluar el por qué se hizo así. Y hacer los cambios que generan los cambios de era y de nuevas sociedades que se afincaran aquí cuando todo se haya tamizado a sus extremos. Ahora es muy complicado todo. Hay demasiados cambios tecnológicos y culturales que se están afincando. Hay luchas de poderes que se enfrentan y donde el dinero actual compra todo. Donde las mafias aprendieron a gobernar danzando el mismo vals que toca quienes legislan. Donde la salud, la vivienda y el bienestar son manejados como un negocio. Donde la política es arte de construir para que una sociedad se recree con lo hecho, y no un interés de aparecer, a recibir aplausos de quienes tienen interese que no son los intereses de esa sociedad que no está interesada en la democracia porque cree en otra forma de gobierno más justa y unitaria. Cuando palpan que los Ocupas Wall Street tienen el poder, a pesar del anarquismo, de mover las columnas bancarias y obligarlas a frenar su voracidad. Todo se va tejiendo como Penélope tejía su colcha en espera de Ulises. New York es esa colcha que se ha tejido en 404 años. En un espacio de una milla de ancho por 15 de largo. Con historias de bucaneros, malandrines y eminentes personajes que se refugiaron aquí como el hogar que todo ser busca al final del camino.

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EL COMUNISMO Y LA REDISTRIBUCIÓN DE SUS MISERIAS

 Por Viviana Padelin

Frater América

 

Más allá de los presuntos fraudes electorales lo cierto es que son muchos los que votan regímenes neocomunistas, y más allá del clientelismo, estos gobiernos logran hacer adeptos fanatizados con sólo brindarles un espacio de contención y expansión de sus jactanciosas mediocridades y miserias humanas.

 

El neocom encontró su substancia en una masa uniforme de debilidades morales o antivalores, así ha llegado al poder en Latinoamérica reunido en su común denominador: esas  miserias que no sólo tratan de imponer como matriz de opinión; sino que además penalizan social y judicialmente su cuestionamiento.

 

La hegemonía cultural de la izquierda logró cohesionar la victimización, el resentimiento, el odio social y racial; otorgándoles identidad, institucionalidad y símbolos. Logró representarlos construyendo un poder numérico  asentado en la manipulación de las miserias de sus militantes rentados o fanáticos aplaudidores. Les otorgó un grupo de pertenencia, “dignificándolos”: un colectivo que se seguirá nutriendo de todas las bajezas posibles, en pos de la “igualdad social”. Nada más falso, por el contrario su objetivo es otro: primariamente dividir y aislar a quienes no comulguen con su objetivo y más tarde imponer una nueva cultura gramsciana. Toda persona que se sienta individuo es un enemigo al que hay que destruir moral y económicamente, para que de este modo, sin voluntad, se sume al desparpajo exhibicionista de la decadencia. Hacerlo potencialmente un resentido perdedor sin ambición ni esperanza ni discernimiento. Un claro ejemplo es la elección de autodenominación de algunos partidos de izquierda actualmente gobernantes: “colcha de retazos”: una cobija de varias vertientes debajo de la que se ampara a sus adherentes que jamás saldrán de la tutela paternalista que festeja sus debilidades; por el contrario el propósito es la “inclusión” de muchos otros.  Nada más gráfico que esto.

 

Es obvio, que los primeros despliegues de poder de los gobiernos neocoms serán de venganza desde la más cínica de sus expresiones jurídicas, el culto a la mediocridad como provocación y la “igualdad” como abolición de la individualidad. Este rejunte de vanidades de perdedores logra cooptar con falsas promesas a los sectores más pobres, a quienes desprecian pero necesitan, humillándolos como un rebaño incapaz de rebelarse. Por esta razón, la multiplicación de la pobreza, la ignorancia y las puestas en escena (el entretenimiento de masas, las cadenas televisivas del líder y los festivales públicos de “inclusión social” y el ataque mediático a los enemigos que no adhieren al neocom) son indispensables para el sostenimiento y crecimiento de esta ideología de pertenencia al fracaso. Este es un mecanismo bifronte: por un lado otorga a sus militantes una presencia permanente y símbolos, por el otro es una provocación de exclusión ciudadana a todos aquellos opuestos al régimen; finalmente esta provocación dará paso con el tiempo a la rutinaria indiferencia.

 

Los “caviares”, quienes creen ser  los herederos de la piedra filosofal del comunismo forman parte de esta lista: lúmpenes titulados,  burócratas de bares, es el grupo con mayor ascendencia, ya que son los académicos o pensadores…Investigadores mórbidos de  nulos resultados, disfrazados de opiniones ilustres.

 

Detrás de cada bandera del Che Guevara que hoy muestra Latinoamérica se esconde la falsa dignidad de un resentido socio-emocional que alcanzó un pequeño poder;  al que defenderá por todos los medios para no perderlo. Al fin es “alguien” reconocido por otros, y dispuesto a  hacer valer su pequeña cuota de autoridad  que convertirá con sus logros, en autoritarismo. Aún sin ventajas clientelísticas, los aplaudidores, cuyo colectivo es mayoritario, son los más acérrimos defensores del modelo. Su única retribución es lograr que la clase media destruida sea su ofrenda de odio; pero no al líder; sino a su propio ego.

 

Sabedores también de las incapacidades de manifestación de ese enemigo, ellos avanzan, sin contratiempos, aún entre aquellos que inútilmente demandan “cambios” al gobierno neocom de turno; sin advertir que: no puede pedirse grandeza a quienes sólo ambicionan acomodar su pequeño y frágil porvenir; no puede pedirse riqueza a quien idolatra la miseria ajena; no puede pedirse dialogo a quien sólo pretende venganza y revancha; no puede pedirse valores a quienes están empeñados en destruirlos.

 

Y lo están logrando, al menos hasta que aquellos valores hoy olvidados por las mayorías puedan imponerse.

 

ANAQUEL

 

ESPACIO PARA PENSAR

 

Neverg Londoño Arias

 

En el comienzo de cada año recibimos el regalo de un día más.

 

Como el mundo no se acabó, para fortuna de muchos, se hace necesario entender la lección concluyente de que el universo y las cosas que le pertenecen, incluyendo la tierra, solamente se acaban en el preciso instante en el cual completen su misión en el tiempo y en el espacio. Se deduce por lo tanto la intención real del mensaje de profetas, brujos agoreros, terroristas de la palabra y el caos, que acomodan las conclusiones de los investigadores del tiempo a sus intereses personales o de sus organizaciones; muy a pesar de que el futuro se encuentre inscrito en el alma recóndita de todos los seres.

 

Es posible que el día en el cual se cumplan  todos los plazos ocurra lo inevitable, pero poco a poco debemos ir aceptando que los efectos en las cosas del mundo y en nosotros, tienen una causa que es parte innegable de la propia dinámica del cambio, de la llegada de lo diferente, del paso a un nuevo estado, a otra dimensión y otro lugar en el ser universal.

 

Mientras el mundo cumple con sus ciclos, y se acomoda a sus caprichos, aterrice.

 

Piense un poco más en sus intereses, en usted y en lo que en verdad merece. Disfrute de este planeta y de todas sus bondades. Trate en la medida de lo posible de construir paz desde su corazón y sus actitudes. La felicidad siempre está en el trasfondo de las cosas simples, aprovéchela y aprópiese de ella.

 

Debe darse cuenta que esa felicidad anhelada es un patrimonio personal consecuente con su amor propio. Ella jamás puede estar por fuera de usted, de sus logros, de sus deseos y esperanzas; se recrea desde sus fortalezas y es la encargada de construir el amor hacia los demás desde el amor que debe sentir por usted mismo(a).

 

No olvide que es imposible dar amor y respeto a los demás si no se tiene amor y respeto por sí mismo.

 

Posiblemente usted necesita a sus padres, a sus hijos y a su pareja y quiere demostrarles que los ama, ojo que puede equivocarse al confundir la necesidad con el amor.

 

Trate de entender que el único amor real es el que surge en usted. El amor del otro y de los otros no es más que un acto de fe, algo en lo cual usted cree ciegamente desde su necesidad. 

 

Desde el amor se llega fácilmente al mundo de las promesas. Prometa lo que le produzca felicidad, lo que pueda cumplir y satisfacer. No haga promesas solamente por complacer a otros, eso es vano y vacío. La promesa es una tarea  que autoobliga, autoagrada y surge desde la necesidad consciente de cumplirla, porque es autocomplaciente.

 

Quien llega a este mundo tiene el compromiso de ser feliz, en el lugar que sea ubicado. Nadie nace para sufrir y llorar. La vida es tan generosa que  a todos mima y arrulla y a todos les muestra sus mejores caminos.

 

El dinero no lo es todo pero produce un gran alivio. Este se consigue desde el trabajo o desde el azar. Mientras llega la suerte, la herencia o la dádiva es mejor tratar de producir para satisfacer las necesidades inmediatas y el apoyo a quienes dependen de nuestro compromiso.

 

Otros espacios del amor se encuentran en los predios de la salud. Muchas personas enferman cada día de una cosa diferente, lo que satisface a médicos y farmaceutas. Las enfermedades del alma recorren el cuerpo buscando un punto de apoyo para equilibrar la vida de quien puede estar enfermo de soledad, falta de amor, falta de atención.

 

Es importante entender que el paso de los años es inclemente y que los males empiezan a anidar en cuerpos desgastados, cansados, usados. Si a esto se le suma la falta de amor, la marginalidad y la despreocupación de los otros, aparecen los males que recorren cada lugar del cuerpo, surgen las enfermedades del silencio y el olvido como mecanismos de defensa para escapar de una realidad siempre cruel, como una manera de decir sin hablar que aún estamos vivos y que necesitamos una palabra, una mirada, un poco de comprensión y compañía.

 

Como usted merece ser feliz, construya su felicidad desde usted mismo(a); siempre hay tiempo para lograrlo.

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